La formación adquirida por el ingeniero de la UBA le permite insertarse profesionalmente en empresas (grandes y pequeñas), en otras organizaciones y en funciones públicas, desarrollar su propio emprendimiento o ejercer su profesión como consultor, docente o investigador.

Específicamente como ingeniero electrónico, desarrollará su profesión con creatividad y espíritu crítico en prácticamente cualquier ámbito de la ingeniería electrónica, ya sea en comunicaciones, electromedicina, sistemas informáticos, electroacústica, energía, microelectrónica, sistemas automáticos, equipamiento industrial, vehículos inteligentes, entre otros.

Sus conocimientos lo acreditan para desarrollarse en ámbitos laborales como:

. Empresas telefónicas y de comunicaciones.
. Industrias de entretenimiento, audio y video.
. Generadoras y distribuidoras de energía.
. Hospitales y centros de salud de alta complejidad.
. Empresas dedicadas a la fabricación de equipos digitales.
. Centros de investigación.

Todas estas especialidades tienen una finalidad social común, que es la producción de bienes, servicios y capacitación para mejorar el nivel tecnológico y económico de la sociedad. 

Dada la influencia de la electrónica en otros campos de actividad, el ingeniero electrónico interactúa frecuentemente con otras profesiones de áreas como la mecánica (en maquinaria y robótica), la arquitectura (en edificios inteligentes) y la medicina (equipamiento hospitalario y bioingeniería).