La formación adquirida por el ingeniero de la UBA le permite insertarse profesionalmente en empresas (grandes y pequeñas), en otras organizaciones y en funciones públicas, desarrollar su propio emprendimiento o ejercer su profesión como consultor, docente o investigador.

Específicamente como ingeniero químico, podrá desarrollar su profesión en actividades del sector productivo ligadas a:
. Plantas petroquímicas y actividades para el tratamiento, transporte y distribución de gas y petróleo.
. Procesos de generación de energía convencional y no convencional.
. Industria química fina, bioquímica, metalúrgica, cosmetológica, papelera, alimenticia,  laboratorios de control de calidad y de investigación y desarrollo.
. Prevención y control de la contaminación ambiental.

Su capacidad para el desarrollo y gestión de proyectos, el trabajo interdisciplinario –en conjunto con otras profesiones–, el manejo de idiomas y medios de diseño e información digitales, lo posicionan para las demandas más exigentes.

La cantidad de ingenieros que se gradúan por año es ampliamente superada por su demanda en el país, lo que les garantiza la posibilidad de elección y desarrollo profesional.