"Muchas veces escuchamos hablar a periodistas y opinólogos sobre el costo de la universidad, pero nadie calcula todos los beneficios que produjo: en los profesionales de las empresas, sobre todo en empresas estatales, o en los momentos en que el país necesitó hacer grandes obras. Podemos coincidir en que en esta Casa de Altos Estudios creamos buenos empleados, muy buen personal capacitado técnicamente. De aquí salían los grandes cuadros técnicos para las grandes corporaciones, que en su momento eran las empresas estatales, el país. Hoy eso cambió. Y entonces surge el desafío de reconvertir nuestra educación para que nuestros ingenieros e ingenieras tengan además una capacidad de emprendimiento", dijo el decano Ing. Alejandro M. Martínez en la jura de nuevos profesionales que se realizó el pasado 26 de octubre, en la sede de Av. Paseo Colón 850.

La ceremonia contó además con la participación de la Inga. Noemí Kaplan, especialista en tareas de computación y programación y participante en el desarrollo de la primera computadora realizada íntegramente en el Laboratorio de Electrónica, quien remarcó la importancia de la FIUBA en tanto ámbito de producción de conocimiento y crecimiento profesional. "La facultad no es una caja donde uno entra y sale con un título. La facultad nos pertenece, crea identidad. Aunque viajen y se perfeccionen en otros países, vuelvan. Esta es una de las pocas facultades que nos permite desarrollar temas relacionados con la industria, ensayarlos y estar siempre a la vanguardia de la sociedad. Intégrense a las cátedras, a los laboratorios, trabajen en equipo. Aquí siempre va a haber un ingeniero que los asesore", concluyó.

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