"El Plan 2020 lo hemos generado por motivos internos de nuestra Casa, que tienen que ver con orientar recursos, reorganizarnos, ser responsables con los recursos que el Estado nos da, con discutir lo que enseñamos. Pero también hay cuestiones externas a la FIUBA, de contexto global: hay mucha tecnología para ser instalada en la industria, que puede ser utilizada para eficientizar procesos. Hay que ver qué pasa con el futuro del empleo también. Son desafíos que vienen y vamos a tener que estudiar más ciencia de datos, más informática, y también cuestiones blandas que habrá que incorporar a los planes de estudio", dijo el decano Ing. Alejandro M. Martínez, en el encuentro sobre "Plan 2020 y las Carreras del Futuro" que se llevó a cabo el pasado 6 de junio, en la sede de Av. Paseo Colón y en el marco de la Semana de la Ingeniería. 

El panel contó con la moderación de la Lic. Rosita Wachenchauzer, secretaria de Planificación Académica y de Investigación de la FIUBA y con las palabras del Lic. Flavio Squillacioti, responsable del Centro de Tecnología de Accenture Argentina; la Lic. Isela Constantini, gerenta General del grupo ST; el Dr. Carlos Leyba, director de las maestrías en Procesos de Integración Regional y subdirector de la Maestría en Administración Pública de la UBA y del Ing. Enrique Martínez, presidente de la Asociación Civil Construcción Colectiva para el Desarrollo Comunitario, ex presidente del INTI y ex decano de esta Casa de Altos Estudios.

Durante su alocución, Squillacioti se refirió a los diferentes desafíos a tener en cuenta, desde la industria, en vistas a un diseño de carreras que permita brindar soluciones a nivel nacional. "Por un lado en capital humano, vemos que el perfil demográfico y educativo va a ser incapaz de absorber las nuevas tecnologías. Habrá que adaptar también el marco regulatorio a las empresas multipropósito, digitales o que trabajan en la nube, y claramente habrá que ver cómo se hacen las transiciones de empleo. En conectividad habrá que incrementar la oferta de voz, datos y videos. Y por último, en el tema ciberseguridad, será importante definir una estrategia país", explicó.  

En línea con las palabras de Squillacioti, Constantini opinó que si bien es necesario atender al crecimiento de la inteligencia artificial y la automatización, los nuevos profesionales de las carreras de la FIUBA deberán ser capaces de entender no sólo los procesos productivos, sino "lo que está detrás de la máquina: el servicio. Es decir, esta máquina que estoy desarrollando, qué fin tiene y hacia dónde va. Es por eso que la inteligencia emocional tiene un peso tan importante en donde nosotros trabajamos". 

Leyba, por su parte, hizo mención a la capacidad de los ingenieros de aportar soluciones a los problemas y reivindicó la enseñanza de las ciencias básicas, uno de los aspectos más reconocidos de la formación de los graduados de la facultad. "La universidad, por sobre todas cosas, debería preparar una actitud mental profunda que permita estar al día cuando el día cambia. Y en el caso de esta facultad, las ciencias básicas son las cosas que enseñan a pensar. Si uno no tiene los elementos básicos, seguramente en lugar de iluminar, terminará trabajando por el brillo, y como ustedes saben, lo que brilla encandila, y no ilumina. Yo creo que esto tiene que ver con lo que ustedes tienen y también con la perspectiva de la Argentina: el país que necesitamos y las cosas que tenemos. Desde 1974 a la fecha, el número de personas que viven bajo la pobreza en la Argentina se multiplicó por 17 veces y la población total sólo se duplicó. Ese es el país que tenemos, donde todas las cosas modernas y el progreso podrán estar disponibles para algunos, pero tenemos un peso muerto que nos arrastra para abajo", argumentó.

En el cierre, el Ing. Enrique Martínez reflexionó acerca de los contenidos necesarios para preparar un profesional del ámbito público, como así también del rol social de los ingenieros. "En 10 años de presidencia del INTI, no he podido sentarme frente a una persona a evaluar un proyecto que no utilizara como instrumento para evaluarlo al manual de evaluación de proyectos tradicional de un empresario privado. Quiero contar una anécdota: nosotros avanzamos en la posibilidad de producir tinturas en polvo a partir de productos naturales: pinturas que sirvieran para la producción artesanal, con un aporte ecológico sumamente interesante y que además generarían un ámbito de trabajo importante en el territorio, por la transformación de la materia prima. Pero nunca conseguimos que la persona a la cual le pedimos que evaluara el proyecto nos dijera que eso era interesante. Siempre nos dijo que no era rentable. Y algunos años después de esa discusión, y de no tener quién ejecutara el proyecto, mandamos una persona a un congreso sobre recursos naturales en Sudáfrica. Allí los franceses presentaron su nueva línea de tinturas naturales en polvo. Por supuesto con recursos naturales de África, porque no tienen esos recursos naturales. Y nosotros los teníamos y tenemos todos", concluyó. 

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