El Laboratorio de Acústica y Electroacústica (LACEAC) tiene como objetivo promover el desarrollo de trabajos prácticos curriculares, investigaciones y trabajos a terceros. Su apertura permanente –explica el Ing. Daniel Sinnewald, uno de los responsables de este espacio producción de conocimiento junto al Ing. Lucas Rubinstein– convocó a una gran cantidad de tesistas a partir de sus líneas de trabajo en ingeniería de audio, que involucran temáticas vinculadas a los sistemas de radiodifusión y, por lo tanto, al ámbito de las radiofrecuencias, con investigaciones en demoduladores de AM y FM de alta linealidad, codificadores y  decodificadores estéreo y sistemas de monitoreo de aire, entre otras.

“Nuestra visión como ingenieros electrónicos es subordinar, preferentemente, el entorno acústico a la reproducción del sonido grabado y al ámbito de grabación, puesto que no somos arquitectos. Todo esto sin alejarse de los fundamentos físicos originales de la acústica pre-electrónica”, dice Sinnewald, que también se desempeña como docente del Departamento de Electrónica de la FIUBA.

Además de una usina de trabajos académicos, el laboratorio representa un ámbito de desarrollo de equipamientos de medición, donde se combinan conocimientos de la electrónica y realización mecánica. Un ejemplo de este tipo de instrumentos son los dos cuerpos de micrófonos de alta performance, que al ser pares permiten efectuar tomas de sonido estereofónicas. “Un cuerpo de micrófono contiene toda la electrónica para utilizar diferentes tipos de cápsulas microfónicas de instrumentación, con diferentes patrones de captación y con adaptadores para cápsulas con varios diámetros de diafragma, lo que modifica las sensibilidades y respuestas de alta frecuencia”, detalla Sinnewald.

Y agrega sobre los motivos que incidieron en la puesta en marcha del proyecto: “La necesidad de diseñar y construir estos cuerpos de micrófono se originó por la imposibilidad de poder explotar las excelentes cualidades, inalterables con el tiempo, de las cápsulas Bruel y Kjaer, que desde hace mucho posee el laboratorio y que acompañan a los viejos equipos de medición. Los cuerpos de micrófono comerciales calificados como ‘tope de línea’, a pesar de tener un costo elevado –alrededor de mil dólares–, sorprendentemente no ofrecían las altas prestaciones para hacer justicia a una buena cápsula de instrumentación”.

En lo que refiere a su etapa de confección, el desarrollo de los cuerpos de micrófono de alta performance involucró un trabajo mecánico de precisión y la creación y perfeccionamiento de la circuitería interna. A su vez, en contraste con los estándares comerciales, la fuente de polarización fue regulada para mantener la forma en que se calibra el sistema de medición. La linealidad del preamplificador interno, por su parte, superó en dos órdenes de magnitud a los mejores cuerpos comerciales y al ruido propio en más de 12dB.

Si bien admite que su área de trabajo en Argentina es “bastante reservada en cuanto al intercambio tecnológico”, señala este investigador y docente de la FIUBA que sus aportes derivan en prototipos que superan las expectativas comerciales. “Todo tiene que funcionar perfectamente, como si fuera para una producción comercial. De lo contrario, no podríamos saber si las ideas o teorías a prueba dan los resultados deseados para los que fueron propuestas”, concluye Sinnewald.