En marzo de este año, al inicio de la pandemia del COVID-19, un grupo de estudiantes y graduados de Ingeniería Industrial junto a investigadores del CONICET y pymes del sector privado, se asociaron con la cooperativa de trabajo Farmacoop (ex Laboratorios Roux Ocefa). 

El objetivo de esta alianza fue empezar a producir alcohol en gel y barbijos a gran escala y, de esta manera, ayudar a suplir un posible faltante de insumos generado por la excesiva demanda originada en el país para hospitales, clínicas e instituciones de salud, debido a la emergencia sanitaria.

Cabe destacar que el laboratorio estaba desarrollando sus primeras experiencias luego de la recuperación por parte de sus trabajadores, y que fue con la colaboración de la FIUBA y otros agentes del sector público y privado que logró su primera habilitación ante la ANMAT, el organismo que regula la producción y comercialización de insumos sanitarios, médicos y de salud en la Argentina. 

Además, para la producción de alcohol en gel y alcohol líquido, la cooperativa debió inscribirse también en el Instituto Nacional Vitivinícola (INV), que se encarga de regular la compra y manipulación de alcohol en el país. 

En estos primeros meses de trabajo conjunto con investigadores del CONICET, químicos, bioquímicos y biotecnólogos, la cooperativa desarrolló una fórmula alternativa al carbopol –agente utilizado para el proceso de gelificación del alcohol–, tejió alianzas comerciales con más de cinco cooperativas del sector textil para la producción de barbijos quirúrgicos y creó un equipo dedicado exclusivamente a la compra de materias primas (friselina y SMS, únicas telas recomendadas por la OMS para la producción de barbijos quirúrgicos). 

De esta manera, se colaboró con el abastecimiento de la demanda de insumos por parte de entidades gubernamentales y clínicas y sanatorios porteños y, a su vez, se colaboró con barrios vulnerables, comedores y hospitales públicos del conurbano, mediante una donación de un porcentaje de la producción.

En la actualidad, sumado a las tareas antedichas, Farmacoop se encuentra en la etapa inicial de producción a escala industrial de tiras reactivas para testear COVID-19, nuevamente, con articulación con investigadores de CONICET para el desarrollo de los tests serológicos y con empresas del sector privado que aseguraron la inversión de la maquinaria e insumos necesarios. El proyecto está en etapa de preaprobación por parte de ANMAT y su producción estimada sería de más de 20 mil tests diarios. 

El proceso de trabajo llevado adelante por una empresa recuperada como Farmacoop, en colaboración con la FIUBA y otros actores públicos y privados, representa un ejemplo de interacción entre sectores que estimula el desarrollo tecnológico e innovador, la capacidad productiva con valor agregado y la generación de puestos de trabajo, a partir de miradas interdisciplinarias que involucran saberes académicos, impulsos estudiantiles y experiencia de trabajadores. 

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